Search for random crap I wrote ages ago

miércoles, 9 de febrero de 2011

Y ahora, entre el silencio,
pienso en cómo caí en el medio de la trampa,
cómo me dejé atrapar en esa telaraña,
pero más que nada, en cómo logré escapar.

lunes, 7 de febrero de 2011

No me gustó como iba yendo lo de la entrada anterior, pero la advertencia sigue siendo la misma.

Hoy, me desperté sintiendome para el culo. ¿Para qué disfrazarlo? Me sentía así: no apreciada, no valorada, ignorada (vale aclarar que no por todos; no por vos). El problema es que cuando pasan cosas como las que me pasaron a mí hoy, uno necesita sentirse apreciada por los demás para balancear las cosas. Cuando te mirás al espejo y te odiás y simplemente querés ser otra persona, necesitás que alguien te diga lo que valés. No necesitas que ignoren que algo pasa. Acá es donde duele. Cuando te mirás al espejo y ves sólo defectos, necesitás que alguien te señale las cosas buenas. Cuando te sentís (y acá soy brutalmente honesta y me dejo a mi misma vomitar verbalmente sobre el teclado) fea, gorda, incomprendida, con problemas....necesitás que alguien por lo menos te diga que sos "buena". No te pido más. Sólo eso. No pido que me nieguen lo que pienso de mi misma, porque simplemente lo negaría; es lo que siento y me gustaría que pudieran cambiarlo, pero no es así... Sin embargo, hoy necesitaba ese equilibrio. Un equilibrio que de repente se vió amenazado por los gritos de una madre que no tiene ni la menor idea qué pasa en la vida de su hija y por los sucesos que transcurrieron a lo largo de la noche.
Hoy, no puedo decir que alguien me ofreció ese equilibrio. Hoy, simplemente puedo decir que me volví a mi casa en taxi, exploté en el camino y que, a medida que me golpeaban las luces y el viento en la cara, dejé que las lágrimas cayeran. Hoy, puedo decir que sentí el deseo de no volver a mi casa. Puedo decir que casi doy la vuelta y me pierdo a mi misma. Hoy, puedo decir que no es una cuestión de odiarlos a ustedes si no de odiarme a MI MISMA.

Advertencia: este posteo, si sale como está explotando en mi cabeza en el momento, puede lastimar a cierta gente. Abstenerse si hay riesgos de ser una de ellas.

A veces, querés callar las voces que te gritan. A veces, simplemente querés apagar las luces y tapar con ruido los gritos. Pero no siempre funciona así. A veces, como hoy,
el ruido fuerte simplemente causa más disturbios en tu mente, y el dolor presiona más y descubrís que lo que te preocupaba no era lo único que te hacía mal. Con cada respiro y con cada parpadeo, te das cuenta de que la vida te da más de una razón para querer apagar el mundo.
A veces, se complica pelear con el pasado. Hoy, es una de esas veces. Hace días vengo diciendo que no hay que dejar que el pasado condicione lo que el futuro nos ofrece, pero hay cosas de mi pasado que me hacen ser quien soy y me impiden evolucionar a lo que quiero ser. ¿No se entiende? Paso a explicar.
A veces, como estos días, te sentís como la peor escoria del mundo. Te sentís no-querida, ignorada; te sentís como antes. De repente, sentís que el dolor, poco a poco, te va ganando. Que querés dejarte vencer por la tentación, pero lo peleas porque reconocés el largo camino que caminaste, y no querés renunciar a ese logro. Pero después, viene algo así y te sacude, como cuando vas caminando y de pronto una fuerte briza te golpea y por una fracción de segundo, te impide seguir caminando. El tema es que esa fracción de segundo se está convirtiendo en más que simplemente eso.
Cuando pasa esto, intentás sacudirte. Recordarte a vos misma todo lo bueno que lograste y que alcanzaste, y por un tiempo, lo lográs. Empezás gateando, de a poco te vas parando un poco más y para cuando te das cuenta, estás completamente parada de nuevo.

domingo, 6 de febrero de 2011

Odio las obviedades

Hoy no tengo ganas de ser yo. Quiero mirar al espejo y ver a otra persona. Hoy, quiero dormir una eternidad y despertarme en otra vida. Hoy, quiero ahogar las penas y que, por lo menos por un día, no haya heridas.

sábado, 5 de febrero de 2011

Memories...

Todavía me acuerdo; me acuerdo de esa espera interminable en la esquina incorrecta, con el sentimiento asqueroso de ansias mezclado con miedo haciendo un nudo en mi garganta. Me acuerdo de por fin escuchar el celular sonar, sentirme estúpida y caminar hacia atrás. Me acuerdo de ver a la distancia ese rostro que pocas veces había visto de cerca y de intentar detener a mi mente. Me acuerdo de esos pensamientos y las dudas que cruzaban por mi cabeza a medida que la distancia era menor y mis manos empezaban a temblar. Me acuerdo de preguntarme a mí misma por qué el temblor se apoderaba de mí cada vez más y más, y si era posible que lo que me habían dicho anteriormente fuese verdad. Me acuerdo de la pantalla llena de colores reflejando la luz en ese rostro que por fin podía ver de cerca. De nuevo, aunque esta vez no me estuviesen mirando, esos ojos me atravezaban y algo dentro mío rogaba que se cruzaran con los míos. Indecisa, yendo y viniendo de la pantalla a esos ojos que hacían caso omiso de mi presencia, me preguntaba si había una remota posibilidad de que los mismos pensamientos y las mismas interrogantes pudiesen estar invadiendo tu mente como hacían con la mía. Me acuerdo de que cuando las luces se apagaron, los colores terminaron y las voces empezaron a llenar la habitación, mi cuerpo se llenó de más miedo. Me acuerdo de no querer que ese momento se acabara, aunque no entendiera muy bien el por qué. Pero lo que vino a continuación fue bueno igual, o más. Esos ojos que cambiaban de color de un momento a otro ya no miraban a un punto lejano, si no que miraban a los míos. Por alguna razón, tenía miedo de que los míos me delataran y dijeran algo indebido. Me acuerdo que en algún momento el día decidió deshacerse de la luz, y esos ojos se escondían en la oscuridad de la noche. También me acuerdo de que a medida que la no-luz nos envolvía, empezamos a hablar. Y me acuerdo que en algún momento, después de horas y horas y bajo el efecto del alcohol, mis dudas se fueron. Con una simple oración, con una acción, me acuerdo que se borró el tiempo y eso mismo viene haciendo desde entonces.
Ahora, veo esos ojos sea donde sea con tan sólo cerrar los míos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

When will you know just what you feel?

Es eso... Es ver que el reloj de mi computadora marca la una y siete de la mañana y desear que estuvieses acá conmigo. Es que no me importa el pasado, si no el futuro que podemos escribir los dos juntos. Es que los capítulos que llevo escritos de mi historia cada día te involucran más y más. Es estar tirada en mi cama a la madrugada y querer darme vuelta y que estés ahí o yo allá. Es que las palabras se quedan cortas y no son suficientes. Es saber que, no importa qué tantas veces te repita las cosas, nunca nada va a ser suficiente para hacerte saber lo que significás para mí. Es que sea la hora que es y yo esté pensando en vos, dudando que este sea el lugar indicado para decir esto, pero necesito decirlo de alguna manera. Es querer gritarlo a los cuatro vientos. Es que me hayas demostrado que el dolor no me tiene que impedir sentir. Es que me hayas mostrado que estaba equivocada. Es que hayas descubierto lo que significa una mirada. Es descubrir que me mentía a mí misma, que me había resignado, que había renunciado a la idea de volver a ser feliz. Es haberme sorprendido. Es todavía sorprenderme cada vez que me mirás, me das un abrazo, un beso, me decís algo o simplemente callás. Es que sos muy importante para mí. Es que podría dedicarte mil posteos y no alcanzaría. Es que te ví hace horas y ya te extraño. Es que te empiezo a extrañar ni bien empezamos a decirnos "chau" aunque todavía te tenga en frente. Es no querer separarme de vos. Es querer arriesgarme por vos, por nosotros. Es que ese "nosotros" haya cobrado importancia. Es tanto. Es querer hacerte feliz como vos hacés por mí. Es querer hacerte ver que si bien tengo miedo, no tenés por qué tenerlo vos. Es querer que tu mente sepa que no estás solo, tanto como yo sé que no estoy sola. Es extrañarte los fines de semana que no nos vemos, extrañarte cuando estás a tan sólo metros mío en el trabajo. Es querer borrar a la gente a nuestro al rededor cuando nos vemos. Es querer acortar distancias cuando estás lejos. Es querer verte en este momento, agarrar tu mano y empujarte cerca mío. Es querer poder decirte todo esto sin lágrimas en mis ojos, sabiendo que eso es imposible. Y es saber que esas lágrimas que me llenarían los ojos son lágrimas causadas por la impotencia, por no poderte decir todo lo que sos y te has convertido para mí, y no causadas por un sentimiento feo, por miedo o por dolor. Es querer que sepas, sin lugar a dudas, que esas dos o tres palabras que nos asustan a los dos a veces, son reales y que las siento. Es querer que sepas, sin lugar a dudas, que no quiero perderte. Es querer que creas que no me vas a perder. Y, sobre todas las cosas, es no querer perderte nunca.


martes, 1 de febrero de 2011

Cierro los ojos e intento rendirme ante el mismo sentimiento que me poseía hace meses, pero no hay resultados. Es como tocar una puerta repetidas veces sin recibir indicios de la presencia de alguien más del otro lado. Es un llamado que no puedo detener, pero quiero responder. Es todo un dilema cuando pasa algo así. Soy yo la que llama y está en mí responder, pero no puedo.


Hopeless romantic.
Weird.
Random.
Self-destructive.
Basket-case.
Crazy.
Trust-worthy.
Obsessive.
Freak.
Bitchy.
Happy.
A dreamer.


And you? How do you define me?